miércoles, 3 de septiembre de 2008

LA MANDINGA


Por si mi vida no fuera ya un huracan irrefrenable de situaciones atípicas, me vuelve a visitar la buena fortuna que poseo. En estos momentos estoy a la espera paciente (no me queda otra), de alquilar mi pisito fantástico que dejé atrás con alegria desbordante. Han pasado por aqui toda clase de fauna queriendo quedarse con con mi guarida bajando el precio de mi alquiler como si lo estubiera subastando. Pero el otro dia me quede muerta. Vinieron a pretenderlo una pareja que ni el ordenador mas potente con sus millones de combinaciones, hubiera sacado algo parecido a ésta. Hagan un esfuerzo en vuestra imaginación y piensen en la situación: Una señora negra (de las más oscuras que existen), típica mandinga a lo ancho con pelo lleno de mojoncitos. Parecia que estabamos en el rodaje de "lo que el viento se llevó" porque escuché para mis adentros la frase de "señorita Escarlata, señorita Escarlata". Joé estaba alucinando en colores, más bien en blanco y negro. Yo creí de un momento a otro que me iba a salir de la cocina con la sopera puesta y la cofia enganchada a los mojoncitos. Se llama Maria para más inri, vamos que ni preparado salia mejor la situación. Eso sí, una cara de buena que no se podia aguantar, hablaba portugués con el mayor entusiasmo intentando que se le entendiera lo más posible, su marido (blanco como la leche) antítesis de su esposa la mandinga, se presentó como Fiorontello, vamos parecia la marca de un queso de huntar. Mi marido y yo caminabamos errantes por el salón del piso como si estuvieramos viviendo en otro mundo paralelo en que nada tenia sentido, nos mirábamos con cara de circunstancia y yo estuve a punto de pellizcarle para ver si reaccionaba. Ante la gran espectación por el piso por parte de ellos, casi querian quedarse ya alli, quedamos para dos dias después confirmar el alquiler. Al salir de alli, mi marido y yo pensamos ¡ya esta colocao y con gente rara como queriamos para que los vecinos tuvieran pesadillas por las noches¡, mucha era la buena fortuna, pense yo. Por la escalera bajaba un espectante presidente que se las arregló para coincidir alli milimétricamente con nuestra salida al portal (como controla el tio). Y casi trompezando con la mandinga de boca, preguntó con su imprudencia de costumbre, si habiamos alquilado ya el piso. En la cara se le notó el pánico. Yo le dije pa dejarlo intrigado todo el dia (con mi mala leche de siempre): en ello estamos. Ese hombre sintió sus genitales aprisionandole la garganta y bajó con las escaleras con resignación y falso gesto de aprobación. Bueno, y ahí quedó todo. La historia de la gente rara es otra más de mis calamidades. No se volvieron a presentar por alli. Bueno, como tengo esta dichosa intuición, un dia que no suelo salir de casa, algo me empujó a pasar por una calle, que casi nunca paso, y me encontré con la family multiraza enmedio de la calle, con una prisa impresionante cuando me vieron el careto. Pero como yo soy tan "puñetera", me dije estos batusis se van a enterar, conmigo no se juega. Los paré enmedio de la calle como si fuera la guardia civil, frenando la desbandada de elefantes que me tenian preparada, y con un gesto sarcástico digo: ¡hooolaaaaaaa!, ¿no se acuerdan de mí?. Jope, a la negra se le paró el corazón de golpe, y el Fiorontello no sabia si seguir p´alante o frenar en seco y apechugar con la preguntita. El señor me miró y dijo: ahhhhhh siii¡¡¡. No le quedaba otra los tenia acorralados entre la pared de una casa y mi cara diabólica. Confesaron allí mísmo y sin más presiones con sólo mi mirada mortal era suficiente. Dijeron que ya me llamarían con falsedad absoluta, pues muy bien sabia yo que no lo harian (dios¡¡¡ yo creía que la gente falsa sólo estaba en éste pueblo y ha traspasado las fronteras de mi imaginación). Pero sin el refregón de la Maria no se iban a quedar, pos no soy yo nadie¡¡¡. Bueno, y a esperar a otros que vengan a alquilar a ver que me encuentro, estoy preparada para todo, después de esto, cualquier cosa...

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